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martes, 12 de abril de 2016

Intereses y Expectativas sobre la adscripción docente en la Escuela de Enfermería de la UNC

Buenas noches! Cómo los está tratando la lluvia? Para los que son de Córdoba, hoy es el décimo segundo día de lluvia consecutivo! Demasiado para mi gusto, pero es lo que hay...

En fin, vamos a lo que nos importa! Hoy les traigo el resumen de una investigación que realizamos hace un par de años con una colega de la escuela de Enfermería, en el que buscamos averiguar cuáles son los intereses y expectativas que presentaban alumnos y profesionales adscriptos respecto a la adscripción docente (figura de docente en formación, ad-honorem, que utiliza la Universidad Nacional de Córdoba). Esta era la figura que teníamos con la Lic. Consolini en la cátedra de Investigación en Enfermería y Taller de Trabajo Final, y quería compartirles el resultado.

Autores: Consolini, Melisa; Gonzalez Oviedo, Federico.

Introducción: La UNC propicia la participación en la vida académica a traves de adscripción a la docencia. En la Escuela de Enfermería se ha observado que las solicitudes de adscripciones, a pesar de haber aumentado en los últimos años, continúan siendo menores en comparación con otras unidades académicas.

Objetivo: Indagar intereses y expectativas de los estudiantes de quinto año y profesionales, sobre la adscripción.

Metodología: Estudio descriptivo transversal. Etapa I: Muestra 15 estudiantes y 14 profesionales. Técnica: entrevista con preguntas abiertas y cerradas que buscaban evaluar los intereses (técnicos, prácticos y emancipadores) y las expectativas (Situación-resultado, acción resultado y autoeficacia percibida).

Resultados: Interés técnico: en Estudiantes y Egresados se destacó la preferencia por materias profesionales – asistenciales. Interés práctico: en estudiantes sobresalió Formación y desempeño docente (50%) mientras que en adscriptos predominó la posibilidad de Ingresar al plantel docente (50%). Respecto al interés emancipativo se destacó en estudiantes y egresados desarrollar perfil docente y dominio curricular y de estrategias pedagógicas. Respecto a la variable expectativas, la dimensión situación- resultado  mostró en estudiantes la posibilidad de poseer una situación económica favorable para costear gastos al realizar la adscripción (50%). En adscriptos prevaleció formación en un área (57%). En la dimensión acción- resultado en los estudiantes destacó el cumplir objetivos y experiencias personales, responsabilidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje e incorporar habilidades pedagógicas (42%). En el caso de los adscriptos, éstos reconocieron adscribirse a una cátedra de preferencia. En la Dimensión autoeficacia percibida, en estudiantes y adscriptos prevaleció el lograr Confianza y motivación para ejercer rol docente (42% y 64%); En ambos casos, el paradigma positivista no fue el predominante (33% y 50%).

Conclusión: Existe predisposición por la práctica docente  y  un abanico de intereses y expectativas. En los estudiantes existe motivación hacia la docencia, más factores sociales y personales intervienen en la elección. En adscriptos los intereses y expectativas están atravesados por el área de desempeño profesional. Esta investigación permitió, además conocer la tendencia de pensamiento  paradigmático que intenta lentamente separarse del paradigma positivista incorporando otras posturas al proceso de  enseñanza- aprendizaje y modos de relación social.

Espero que les sirva para conocer un poco más acerca de las posibilidades de dedicarse a la docencia en enfermería!

Saludos!

lunes, 7 de diciembre de 2015

Ampicilina-Sulbactam

Hola! Buenas tardes! Como los está tratando el finde largo? A mi trabajando, pero intentando disfrutarlo!

Hoy les traigo una entrada corta, pero que espero les sea útil. Esto lo descubrí con la práctica diaria y me parece oportuno compartirlo con ustedes, para que puedan aplicarlo en sus lugares de trabajo.

En fin, vamos a hablar de la ampicilina/sulbactam. Como todos sabemos, este es un antibiótico de la familia de la penicilina que se usa normalmente para el tratamiento de las infecciones respiratorias. En los distintos servicios es uno de los más utilizados (junto a las cefalosporinas) y puede que no siempre le demos la importancia necesaria.

No voy a hablar tanto de la farmacocinetica ni fármacodinamia de esta droga, sino de la preparación de la misma.

El frasco ampolla contiene 1,5g del producto (1g de ampicilina / 0,5g de Sulbactam). La dosis usual en adultos es de 1,5g cada 6-8hs, aunque en casos de infecciones más resistentes, la dosis es de 3g.

Un aspecto a tener en cuenta es que, al agregar el solvente al vial, se produce una reacción química que termina haciendo una solución de volumen mayor que la del solvente solo. Es por esto que, por ejemplo, la recomendación es disolver/reconstituir el frasco vial con 9ml de solución fisiológica/ agua destilada, para de esta forma poder obtener una solución de 1,5g en 10ml de solución. De esta forma, el cálculo de una dosis menor es mas fácil de calcular, además de que nos evitamos el riesgo de que no nos entre la solución en la jeringa de 10 (si cargamos la jeringa completa de solvente y la ponemos en el vial, cuando queríamos cargar la jeringa nuevamente, quedará un resto en el vial y no estaremos administrando la dosis correcta).

Bueno, espero que les sea útil y pronto estaré publicando más consejos para que mejoremos nuestro trabajo!

Buen lunes!

Actualización del 8/12/15:

Debido al buen recibimiento del post y las consultas recibidas en Facebook, agrego que:

El tiempo de duración, una vez reconstituido, dentro del vial es de 1 hr a temperatura ambiente y de hasta 4 hrs refrigerado (Fuente: Depto Farmacia, Hospital El Cruce). Si estuviese diluido, la duración se extiende a 8hs temperatura ambiente (sin datos respecto a refrigeración).

sábado, 28 de noviembre de 2015

Envidia o desinterés?

Buenos días! Feliz sábado! Espero qué estén pasando un buen finde largo y puedan descansar! Y si te toco trabajar, qué sea lo más leve posible! Yo estoy aprovechando para ir a la ciudad a visitar a mi familia y a hacer unas compras...

Bueno, hoy les quería plantear un tema qué siempre lo he escuchado pero qué nunca le había prestado demasiada atención, hasta qué el otro día, una compañera del hospital me lo planteó, ya qué lo habían tratado en las jornadas de enfermería del hospital Tránsito Cáceres de Allende, y qué es la constante lucha y competencia no sana entre los enfermeros.

Siempre escuchamos y alabamos las capacidades de trabajo en equipo de las otras profesiones, sobre todo del equipo médico, y como ellos siempre, a pesar de sus diferencias, aprenden a trabajar juntos, por el bien del paciente. Pero cuando miramos a enfermería, por alguna razón, entre compañeros siempre nos arrancamos los ojos, le buscamos el error, o lo criticamos cuando estudia o hace algo más qué lo qué hacemos nosotros... Pero por qué?

Muchas veces me he preguntado qué es lo qué hace qué no seamos lo suficientemente maduros como para poder dejar de lado nuestras diferencias y podamos trabajar en paz; o por qué esa necesidad de constantemente estar hablando o "sacando el cuero" del qué no está. Y si bien estos problemas no son totalmente generales, en la mayoría de los servicios se pueden encontrar.

Pensando y re pensando este tema, me anime a formular dos postulados qué explicarían las posibles razones de este accionar. Les pido qué opinen acerca de lo qué estoy planteando, para qué todos podamos entender este flagelo y, en consecuencia, trabajar sobre ello.

Primero, uno de los factores más importantes qué mayor influencia tendría es la envidia. Envidia de qué sepa más qué yo, de qué las cosas le salgan mejor qué a mi, de qué la supervisora la quiera más, de qué los pacientes la quieran más, de qué se lleve mejor con los médicos, de qué sepa organizarse y tenga mucho más tiempo libre qué yo, de qué siempre le toquen los pacientes estables, y así, muchos ejemplos más. Esta envidia es totalmente infundada, debido a qué se apoya en la idea de qué yo, como compañero tengo qué estar al tanto de qué tanto hace o deja de hacer el otro enfermero; parte de la idea errónea de qué todos tenemos qué hacer lo mismo, en vez de pensar qué cada uno tiene qué hacer lo qué corresponde; muchas veces esta envidia esta arraigada en inseguridades personales qué solo un psicólogo muy entrenado puede tratar, pero qué aun así, aparece en los servicios y generan malestar.
No digo que hay veces qué tenemos compañeros qué son unos chantas y no hacen nada, pero muchas veces, por distintas formas de trabajo y organización, algunos son más rápidos qué otros y pueden disponer de tiempo libre; muchas veces uno simplemente tiene mayor facilidad para hacer las cosas y muchas veces eso molesta, aunque no debiese.

El otro punto qué considero importante, y qué va de la mano de la envidia, es la falta de interés. Acá voy a hacer mención a un tema qué puede llegar a molestar a algunos, pero como siempre, me hago cargo de lo qué digo.
A qué me refiero con falta de interés? A todos los enfermeros qué son enfermeros pero qué no les gusta la enfermería. A todos los qué deciden elegir esta hermosa profesión por ser una carrera corta y con casi inmediata salida laboral. A todos los qué, una vez recibidos, eligen determinados lugares de trabajo por qué saben qué ahí es menor la exigencia. A todos los qué no les importa el paciente, si no qué les importa solo su sueldo.
Toda esa gente, qué yo considero qué es mucha, aunque en los últimos años he visto un cambio para bien, es la qué suele generar las mayores discordias en los servicios, por qué no quieren trabajar y no quieren qué vos trabajes, pero no hacerlos quedar mal; son básicos y no estudian, por lo qué si vos estudias, les significas un riesgo; por qué si vos, en base a tu esfuerzo, laburo y compromiso, te llevas mejor con las supervisoras, te convertis en una amenaza para ellos.

Gente así, hay en todos lados, y esta en nosotros poder demostrar qué queremos ser diferentes y no sumarnos a sus quejas y problemas inventados. La solución a este flagelo nuestro es tomar conciencia de las cosas qué nos afectan, decirlas a la cara, y aprender a trabajar en equipo. Aprender qué cuando hablas mal de una enfermera no la haces quedar mal solo a ella, sino qué queda mal toda la profesión.

Los invito a qué pensemos esto y qué podamos plantearnos qué tipo de profesión queremos a futuro y qué trabajemos para qué de una vez por todas, enfermería sea una profesión tan fuerte y unida como cualquier otra!

Espero les haya gustado y parecido interesante el póst y espero sus comentarios!

Buen finde!

lunes, 6 de julio de 2015

Saber o saber hacer?

Buenas noches! Cómo los está tratando el frío? Yo aprovecho que tengo franco para quedarme en casa, trabajar un poco en la compu, viendo tele y tomar un cafecito. Estoy hiper ansioso por que la semana entrante tengo mis vacaciones de invierno, y, les soy sincero, necesito descansar. Pero, bueno, vamos a lo nuestro.

Hoy les quería plantear el análisis que vengo haciendo acerca de la diferencia entre saber y saber hacer, entre tener destrezas y tener conocimientos, y como, erróneamente, muchas veces valoramos una de estas dos características mucho más que la otra. No se asusten, no es cuestión de algunos, ya que esto, en muchos casos, viene desde la formación universitaria que sigue arrastrando conceptos históricos de la enfermería.

Como ya he comentado otras veces, la enfermería ha ido cambiando mucho en las últimas décadas, fomentando la profesionalización de los auxiliares, ofreciendo formación a nivel de licenciatura, y en los últimos años con la creación de posgrados y especializaciones, todo esto, orientado a aumentar el cuerpo de conocimientos de las personas dedicas al cuidado de las personas. A su vez, mediante los avances en la investigación, se han mejorado los elementos y procedimientos que los enfermeros usan constantemente, por lo que la educación permanente es importante. Y es en esta última parte en la que se genera el problema.

Muchas veces escuchamos que un buen enfermero es el que sabe canalizar, poner una sonda vesical o realizar algún otro tipo de procedimiento. Reverenciamos al enfermero que logra poner un catéter venoso nº 18 en un paciente anciano con accesos venosos difíciles y que necesita hidratación (sin riesgo de vida), y consideramos que su valía profesional se basa solo en ese acto. En la universidad tenemos una o dos clases teóricas acerca de determinado acto y después nos preocupa más el aprender a hacerlo que recordar esas bases teóricas. Pensamos que solo servimos como profesionales si sabemos hacer y muchas veces nuestros pares o superiores alimentan eso. Pero no es para nada así.

Si bien soy totalmente consciente que los enfermeros tienen que adquirir tantas destrezas como sean posibles, y tienen que practicarlas lo más que puedan, para que cuando tengan que actuar en una urgencia puedan hacerlo sin problemas, también soy un total promotor de que la realización de destrezas solo se basa en un proceso técnico de repetición. Se puede enseñar a cualquier persona a realizar una vía venosa, mostrándole una vez la técnica y pidiéndole que la repita miles de veces hasta que lo pueda hacer sin problemas, pero esa persona, por poner una vía venosa, no se convierte automáticamente en enfermera.

Retomando el ejemplo del enfermero que puso un catéter nº 18 a un anciano con acceso venoso dificultoso, puede no haber tenido en cuenta que la vena que eligió para canalizar era la única vena disponible, y que, al canalizarla con un catéter de ese calibre, automáticamente la anula para futuros accesos, al menos en el corto tiempo; además, si es un paciente deshidratado, el calibre del catéter puede lesionar toda la pared interna de la vena, por lo que el riesgo de flebitis es mucho mayor que si se hubiese usado un catéter de menor calibre. También hay que tener en cuenta que, estadísticamente, mientras más grande es el calibre del catéter, menos tiempo dura el acceso venoso antes de sufrir una complicación, por lo que si el paciente va a tener una internación prolongada, el gasto en el que se incurrirá por las recanalizaciones será mayor. Y si ante este último criterio, la respuesta es que no va a estar mucho tiempo colocada la vía, también se debiese haber tenido en cuenta que un catéter de menor calibre puede tener el mismo uso que uno más grande.

No quiero darles una clase de accesos venosos periféricos, solo resaltar como la destreza de una enfermera no siempre significa que sea buena en lo que hace, solo que eso que hizo, lo ha hecho muchas veces.

Como reflexión a este análisis, los insto a que siempre estudien y piensen antes de realizar su trabajo, Solo mediante esto, la enfermería podrá crecer y ser reconocida. Si no, solo seremos unos monitos amaestrados que siguen órdenes y no tienen la capacidad de valerse por si mismos en su puesto de trabajo. Si bien esto que les pido demanda mucho trabajo, tiempo y dedicación, es imperativo que puedan hacerlo, ya que recuerden que cuando se ejerce esta hermosa profesión que hemos elegido, no estamos representandonos a nosotros mismos, si no que representamos a todos los enfermeros, y ante tremenda responsabilidad, debemos responder a la altura.

Me despido dejándoles una postal de mi bella ciudad de Córdoba, que el día de hoy, cumple sus 422 años!

Saludos y espero sus comentarios!


lunes, 11 de mayo de 2015

Docencia en Enfermería

Buenos días, gente! Cómo andan? Que tal han comenzado su mes de mayo? Ya nos vamos acercando a la mitad del año! Cómo ha pasado de rápido, no? Personalmente, siento que el año se me viene encima y tengo miles de cosas por terminar! Pero bueno, la clave es no desesperar, organizarse, priorizar, apoyar las sentaderas y manos a la obra!

Bueno, pero vamos a lo nuestro...

En esta entrada, quiero hablarles un poco acerca de la importancia de la docencia en enfermería, la incursión de nuevos y jóvenes profesionales en la actividad docente, como así también mi propio trayecto en este ámbito.

Como todos sabemos, o debiésemos saber, la docencia a nivel universitario cumple un rol esencial dentro de la formación de los futuros profesionales, ya que es aquí donde se germina el que, en un futuro, va a ser el encargado de desempeñarse autónomamente en la sociedad. Existen distintas corrientes dentro de la docencia que plantean diferentes formas de educar, como la transmisión, el adiestramiento y el aprendizaje significativo. Dentro de estas, considero que la última es la más adecuada para lograr una formación crítica del pensamiento, algo esencial para que los enfermeros puedan desempeñarse correctamente en los distintos campos de acción. 

Con esto hago referencia a que, cuando un docente se para frente a los estudiantes, no solo tiene que pararse como un autómata a dar una lección de memoria, apelando a la atención obligatoria de los estudiantes, que, de forma pasiva, absorben todo lo que escuchan. El docente tiene que tener la capacidad para poder despertar el interés en los estudiantes; tiene que tener el poder para concatenar los conocimientos previos (ya sean del nivel secundario o universitario) con los temas que se van a tratar en la clase, y de esa forma ejercitar la mente de los alumnos (término que no acostumbro a usar, pero que necesito en este momento para no caer en la repetición de palabras); tiene que poder crear un sistema de pensamiento en que el estudiante forje dentro de su mente redes conceptuales mediante la asociación de conceptos, viejos y nuevos; tiene que ser capaz de que el alumno genere nuevos conocimientos, y no que solo repita lo que él está diciendo.
Esto no es una tarea fácil, en absoluto, pero es esencial para que los futuros profesionales tengan las herramientas necesarias para defenderse en el mundo real.

También considero que tenemos que sacarnos de la cabeza la idea de que en el profesor universitario podemos proyectar la imagen de un seudo padre, como muchas veces se hizo en la escuela secundaria o se hace en las escuelas terciarias. Con esto me refiero a que el docente tiene ciertas tareas delimitadas que cumplir, y que muchas responsabilidades que le son adjudicadas, son en realidad responsabilidades de los alumnos, que, por alguna u otra razón, no las quieren aceptar y se las asignan al facultativo. Algunos ejemplos de esto son la carga horaria de la materia, la cantidad de material a estudiar, la fecha de los exámenes y los horarios de dictado de clases. En la actualidad, la realidad docente es una tarea de riesgo (véase la exageración) y no nos podemos estar haciendo cargo de cumplir los caprichos de TODOS los alumnos para que ellos puedan estudiar cuando les quede cómodos. Cuando un estudiante decide estudiar, tiene que tener en cuenta que hay ciertas normas que se deben seguir y ciertos reglamentos a los que se tiene que adaptar, y no pretender que todo va a ser fácil y como le quede cómodo (desgraciadamente, crecer es así!).

En un principio, también mencione la importancia de que nuevos jóvenes se tienen que interesar por la docencia universitaria, y ahora les voy a explicar el por que. 

En este mundo cambiante, lleno de nuevas tecnologías y avances científicos, es necesario que quienes eduquen, puedan adecuarse a la realidad de a quienes pretenden educar. Ya sea tanto por los nuevos lenguajes, como por la capacidad para el manejo de estas nuevas herramientas, es necesario que las nuevas generaciones puedan introducirse en la docencia para que no se produzca un estancamiento en el saber. Para nada digo que hay que menospreciar la experiencia y los saberes de los docentes con mayor trayectoria, ya que las capacidades y conocimientos que ellos tienen son algo a lo que todos debiésemos aspirar. Pero esto es una realidad que debemos enfrentar.
Muchas veces, los jóvenes tenemos que convertirnos en las herramientas de los docentes con más antigüedad, lazarillos si quisiéramos darle un toque más poético, ya que servimos como una especie de guía en este nuevo mundo, aunque quien sigue siendo la imagen, la persona real frente a los alumnos, son los profesores.
Y esto último no tiene que ser visto de mala forma. Los jóvenes nos tenemos que formar, tenemos que adquirir experiencia, tenemos que poder aprender ciertos trucos que estas personas, con sus años en el trabajo, han ido aprendiendo. Y esto no dista mucho de la realidad que se puede ver en los servicios.

En mi experiencia personal, estando por finalizar mi tercer año de adscripción en la cátedra de Investigación en Enfermería y Taller de Trabajo Final, debo admitir que he encontrado en la docencia mi verdadera pasión. El poder transmitir mis conocimientos a los estudiantes, como así también poder ayudarlos a comprender esta maravillosa profesión que es la enfermería, y prepararlos para que se desempeñen como verdaderos y autónomos profesionales, es uno de los mejores sentimientos que han atravesado mi pecho y que me llenan de dicha. Si, puede que tenga cara de sueño, esté cansado, y no esté siempre del mejor humor (mi trabajo regular de enfermero lo tengo que tener, por que, les aseguro que es MUY dificil vivir de un sueldo docente, sobretodo en los primeros años), pero siempre intento hacerlo con la mejor predisposición, ya que me considero un sirviente para los estudiantes, un escalón para que puedan llegar a la cima y convertirse en profesionales.


Una foto publicada por Federico Gonzalez (@fegoviedo) el